Jasmín

Jasmín, hijo primogénito

28/5/1952 – 12/9/1972

Rosa (su novia) Foto tomada dos días antes de matarse

 

MOTOS QUE TUVO

BIOGRAFÍA

Nace el 28 de mayo de 1952 en Chateauroux, Indre, Francia. Sus maestros, franceses y españoles, decían que su inteligencia era alta, y en matemáticas un genio.

Con 12 años de edad era capaz de solucionar todo lo que se le ponía por delante.

Construía aviones con motor, y volaban.

¿Qué le pasaba? Que no le gustaba estudiar. Sin embargo, semanas antes de examinarse estudiaba, y aprobaba.

Hacía muchas cosas que llamaban la atención. Compraba globos, los llenaba de aire y, al soltarlo, se elevaban bastante altura.

A una escopeta de perdigones de 6’5 mm., en vez de meter un perdigón metía una bala (calibre 22), y como no entraba del todo, para que se pudiera cerrar el cañón, en la entrada de éste hizo un bisel. Se las apañó, y no sé de que manera, e hizo un percutor. Y disparaba, lo que pasaba era que la bala salía lenta, se notaba cuando la bala percutía contra algo. Debido a que no era el Winchester. Pero bueno, logró hacerlo.

Tenía 10 años cuando su tío Justo (hermano de su padre) le regaló su bicicleta de paseo. Poco a poco fue cambiando piezas, y un par de meses después era de carreras. Un año más tarde tuvo la oportunidad de comprar una bicicleta de carreras, de la marca “Otero”. La suya se la otra se la regaló a Lys, quien, a todas horas, estaba encima de ella.

Más tarde consiguió un viejo ciclomotor (Veloxoles). Como no tenía depósito, acopló la conocida lata de dos litros de aceite. En la parte izquierda del manillar puso una maneta (que hacía de palanca) que, al apretarla, levantaba el motor. Puso otro carburador, y logró que anduviera de maravilla. A él le gustaba la mecánica, y como le gustaba hacer andar antiguas motocicletas, compró el Libro de Motocicletas Arias Paz, y ningún se le resistió, arrancaba.

Jasmín le enseñó a Lys a reparar motores de ciclomotor, moto y coche.

ACCIDENTE MORTAL

El miércoles 12 de setiembre de 1972, él junto a otros escurialenses, volvían de las fiestas de Cercedilla. Jasmín lo hacía en la moto de José Cea, y en la parte trasera montaba Luis Lobo, los demás lo hacían en coche. La motocicleta era una Montesa Impala 175, y el coche un Seat 600, conducido por Sambo (apodo).

Serían las cuatro de la mañana, cuando en el kilómetro 12 de la carretera de Guadarrama, cruzaba una vaca. Aunque era de noche, las luces largas de la moto, como mínimo alcanzan 80 metros. Jasmín vendría, como mucho a una velocidad de 110 km/h, tal vez al frenar bruscamente, y el coche que venia pegado a ellos, al no esperarlo, se llevó la moto por delante y a Jasmín lo aplastó contra el suelo y le rompió la cabeza. Su compañero tuvo más suerte, y sólo fue arrastrado. Jasmín había muerto, Tenía el cráneo abierto (roto, aplastado), los sesos fuera, era irreconocible.

Una vez en el hospital tenían que haberle hecho la autopsia, y no se la hicieron. Para cubrir lo que había pasado. La vaca no tenía nada, solamente la salía sangre por la nariz, que pudo ser a causa de un golpe que le dieron con un palo en la cabeza, para que pareciese que hubiese sido al chocar contra ella.

Lo que pasa, todo el que sabe que dándose un golpe frontal, aunque sea contra una pared, solamente queda destrozada la parte delantera y no la trasera, que era la que tenía. Además Luis Lobo estuvo ingresado más de quince, otra de las cosas que cuesta creer que fuese un choque frontal.

Como Lys venía de Barcelona, y al no saber que se ha matado su hermano, como andaba corto de dinero, en vez de regresar en avión lo hizo en tren, y cuando llegó ya lo habían enterrado. Algo que tampoco se sabe porqué, fue enterrado 12 o 14 horas después de haberse matado.

Y al enterarse, Lys, de que su hermano no se le conocía y que tenía el cráneo abierto. Enseguida pensó que era imposible que se hubiese matado al estrellarse contra la vaca, fue lo que dijeron quienes lo vieron. Lys habló con su padre, para que desenterraran el cadáver, le hicieran la autopsia y se supiera como había muerto. Su padre le dijo a Lys, que estaba muerto y que nada se podía hacer.

Pero dicen el que la hace la paga. Yo nunca he creído esas tonterías, aún así el tiempo lo dirá.